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VEJEZ en la CDMX
Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix 2026 / Por: MTX-1 / MIA 3.1La falta de empleo, cuidados y redes de apoyo agrava la vejez para la personas en situación de calle
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Miguel Zaldívar está a punto de cumplir 60 años y lleva un largo tiempo buscando empleo formal sin éxito, después de estar en situación de calle.
Edgar Ulises Choreño, psicólogo del Centro de Atención e Integración Social (CAIS) Cuautepec, ubicado en Gustavo A. Madero, donde Miguel recibió apoyo, dice que el panorama laboral hace difícil reinsertar a gran parte de esta población, y aún más a los adultos mayores.
“Cada día va siendo mayor el número de personas adultas mayores en situación de calle, a pesar de todos nuestros esfuerzos”, apuntó.
El albergue atiende al menos a 300 adultos mayores que viven en la calle; de ellos, la mitad necesita asistencia.
“150 personas requieren cuidados para la vida cotidiana: meterlos a bañar, cambiarles el pañal, hacerles curaciones. El resto es funcional y consigue empleos temporales. Pero no cuenta con una red de apoyo, ni hogar, ni una familia que le brinde el respaldo”, apuntó Choreño.
Sostiene que no es lo mismo envejecer en la calle que fuera de ella. “La falta de alimentación, un lugar adecuado para descansar, empleo y una red de cuidados acelera el envejecimiento. Cuando llegan personas de 50 a 60 años, parecen de 70 o hasta 80”, dijo.
El especialista enfatiza que este envejecimiento precoz exige mayores recursos para atender a personas en calle. Miguel coincide y agrega que la imagen es el principal factor de discriminación de las poblaciones callejeras.
“Al levantarme, me aseaba si había una fuente o un charco, aunque estuviera sucia el agua. Lo primero que te das cuenta en la calle es que, si te ven muy descuidado, te trata peor la gente. Dormía donde me agarraba la noche; procuraba al menos tener cajas de cartón, una cobija o plástico para cubrirme del frío o la lluvia”, contó.
Miguel relató que el 12 de junio de 2013 atropellaron a Guadalupe, con quien estuvo casado por 18 años. Refirió que el golpe fue tal que se volvió alcohólico y dejó de trabajar.
El hombre perdió su hogar en Iztacalco y formó parte de las poblaciones callejeras de la ciudad. Caminaba desde Ecatepec hasta el centro de la CDMX en busca de comida. Aseguró que, siendo mayor, es más difícil sobrevivir.
“En Vallejo y Azcapotzalco había comedores. Iba a más de uno para guardar comida para la noche o después. Como adulto mayor, te aíslas más, porque se aprovechan de uno si lo ven viejo. En una ocasión, una persona me robó con un pico un billete de 500 pesos, todo lo que había juntado ese mes juntando PET y latas”, relató.
Sin una red de cuidado, los días de Miguel se hacían difusos. “Uno se perdía en muchos sentidos. A veces caminaba y caminaba y, en un parpadeo, despertaba en otro lugar, sin saber cómo llegué ahí. Buscaba olvidar mi dolor, pero se acentuaba”, comentó.
Tras recuperarse, pudo rentar un cuarto mediante apoyos de Mi Valedor, un proyecto social que busca apoyar a personas en situación de calle a tener un empleo. También se sostuvo con su trabajo como chalán de mecánico. Sin embargo, no ha conseguido un empleo formal que asegure una completa reinserción social.
“Aunque por fin salí de las calles, nadie me acepta las solicitudes. Pese a mi edad, aún tengo las ganas, fuerzas y, sobre todo, hambre. He metido solicitudes, pero, al ver mi edad, solo la marcan en un círculo y me dicen: nosotros te llamamos. Sé que no lo harán. Estuve un tiempo como cerillo en Walmart, pero no alcanza. Intenté acceder a programas de adultos mayores, pero no he tenido respuesta”, apuntó.
El caso de Miguel ocurre en un contexto de envejecimiento de la población que plantea nuevos retos para la Ciudad de México. La capital concentra el mayor porcentaje de personas adultas mayores de todo el país, con 14.4 por ciento.
Desde 2019, hay más personas de más de 60 años que niños en la CDMX y, antes de 2050, una cuarta parte de la población será adulta mayor, según el Programa Nacional de Población 2026-2030.
Esto exige preparar políticas públicas a largo plazo para el cuidado y atención de adultos mayores en la capital mexicana, apuntó Mariana Bello, coordinadora del programa de justicia de género y cuidados en Oxfam México.
“La distribución de los cuidados históricamente ha sido injusta e inequitativa, pero el envejecimiento de la población va a tensionarla aún más, pues este grupo de edad requiere más cuidados. La Ciudad de México es de las ciudades que más rápido va a invertir su pirámide demográfica. ¿Estamos preparados en materia de infraestructura de cuidados? Definitivamente no”, sentenció.
De acuerdo con la especialista, el 96 por ciento de la infraestructura de cuidados en México es para atender a la niñez y a la adolescencia, principalmente escuelas, mientras que solo dos por ciento es para personas mayores, en su mayoría espacios privados.
La CDMX cuenta desde julio de 2026 con un Sistema Público de Cuidados, un conjunto de infraestructura, programas y presupuestos para reconocer, reducir y redistribuir las labores de cuidados entre hombres y mujeres. Dos grupos prioritarios de este sistema son la población adulta mayor y aquella en situación de calle.
“El Sistema de Cuidados de la CDMX está enfocado en infraestructura y servicios públicos para las personas más precarizadas y empobrecidas. Es algo que reconocemos, pero nos preguntamos si la infraestructura que están creando podrá ser adaptable para atender a adultos mayores”, comentó Bello.
Mientras tanto, Miguel Zaldívar no ha dejado de buscar un empleo digno. Eso, y poder reencontrarse con su hija, a quien no había visto en una década, fueron sus motivaciones para dejar las calles y su adicción al alcohol. Su mayor sorpresa fue descubrir que es abuelo.
“Me he podido comprar un teléfono hace un año. Ahora despierto y busco un poste de Wi-Fi para mandarle un mensaje de buenos días a mi hija y mi nieta. Luego me manda fotos de ella y ya no pienso tanto en el pasado, sino en el futuro que viene”, concluyó.


