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México registra más de 5 mil fosas clandestinas desde el sexenio de Calderón, revela informe de la Ibero

STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Cecilia Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Carolina Gómez Mena  / La Jornada / Ahora Noticias Mx 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencias / Por: Redacción 

En los últimos tres sexenios se han localizado en México, más de 5 mil fosas clandestinas, establece el informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006 - 2024), elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (Ibero). 

Foto: Imagen Ilustrativa / Por: Redacción / Agencias / Conferencia de Prensa 

Crestomatía: YouTube / La Silla Rota Mx 

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En la presentación del análisis, Andrea Horcasitas Martínez, coordinadora del Programa detalló que en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2006 a 2012) se documentaron 524 fosas clandestinas. Los estados del norte del país concentraron los hallazgos, siendo Coahuila (56 fosas), Chihuahua (55), Nuevo León (49) y Tamaulipas (43) las entidades con mayor cantidad de fosas documentadas por reportes de medios.

En la administración de Enrique Peña Nieto (2013 a 2018) se documentaron mil 336 fosas y los estados que concentraron la mayor cantidad fueron Veracruz (210 fosas), Guerrero (205) y Jalisco (69) y en el periodo de Andrés Manuel López Obrador (2018 a 2024), se documentaron 3 mil 292 fosas. Los estados con más hallazgos fueron Sonora (361 fosas), Guanajuato (283) y Colima (217). 

El análisis, basado en solicitudes de acceso a la información dirigidas a las 32 fiscalías estatales y a la Fiscalía General de la República (FGR) y un rastreo de notas de prensa locales, nacionales e internacionales, revela que todas las entidades federativas del país han reportado hallazgos de fosas clandestinas en los últimos años, siendo los estados con más fosas Guerrero, Veracruz, Sonora, Guanajuato y Jalisco.

Olimpia Montoya Juárez, quien busca a su hermano Marco Antonio Montoya Juárez, sostuvo que “las fosas clandestinas son parte de toda esta practica del horror que atraviesa México” y añadió que “para nosotros nuestro día a día siempre es estar buscando una manera de sacarlos de adonde alguien decidió ponerlos” para reencontrarlos con sus familias, para devolverles su nombre. 

En esta inacabable labor “somos las familias las seguimos haciendo el trabajo de las instituciones. Somos nosotros los que nos dedicamos a la búsqueda, investigación y documentación para darles nombres a esos cuerpos y fragmentos humanos que son localizados, les damos un apellido, una familia”.

No obstante, “para la mayoría de las fiscalías encargadas de identificar, solo son una carpeta extraída de un lugar y depositada en otro para pasar días, meses e incluso años en una fosa institucional.”

En Guanajuato, el estado de donde es originaria, comentó que los pozos de agua en desuso son sitios comunes de inhumación clandestina, y que las familias han tenido que desarrollar “métodos rústicos para extraerlos y darles un nombre a los cuerpos.”

Asimismo, habló de los impactos que tiene la búsqueda en las familias tanto emocional, mental y físicamente. Denunció que Guanajuato es “uno de los estados más mortíferos para las familias que buscamos”, pues la violencia hacia ellas ha ido en aumento.

Horcasitas Martínez expuso que existe diferencias entre los reportes de las fiscalías y los realizados en medios de comunicación. De enero de 2006 a septiembre de 2024 las fiscalías reportaron 5 mil 152 fosas clandestinas y 5 mil 718 cuerpos, mientras que en los reportes periodísticos relativos al mismo periodo, se documentaron 3 mil 516 fosas, 8 mil 341 cuerpos de personas desaparecidas y 52 mil 305 restos humanos. 

“Al contrastar los datos que provienen de fiscalías y de medios de comunicación, el informe identifica que si bien las fiscalías registran 46 por ciento más hallazgos de fosas clandestinas que la prensa, los medios de comunicación reportan más cuerpos de personas.”

Además, el informe señala que existen entidades en las que la prensa reporta más hallazgos de fosas clandestinas que las fiscalías locales, siendo preocupante que tres de las entidades con más hallazgos caigan en este grupo: Guerrero, Guanajuato, Sinaloa, Morelos y Jalisco.

Acapulco y Tecomán, entre los municipios con más fosas clandestinas

La investigación también destaca los municipios con mayor número de fosas durante los 18 años analizados: Acapulco, Guerrero (189); Tecomán, Colima (184); Hermosillo, Sonora (110); Veracruz, Veracruz (101) y Juárez, Chihuahua (96). Estos cinco municipios concentran 19 por ciento de los hallazgos de fosas clandestinas a nivel nacional.

Asimismo, también concentran gran parte de los hallazgos de sus estados: Tecomán, con 81 por ciento de las fosas en Colima; Juárez concentra 47 por ciento de las fosas en Chihuahua y Acapulco concentra 45 por ciento en Guerrero.

Otro hallazgo relevante es la identificación de los espacios geográficos donde se han localizado fosas clandestinas: los predios, inmuebles privados y caminos conforman el 73 por ciento de los espacios documentados por medios de comunicación. El 27 por ciento restante se localiza en zonas montañosas como cerros o barrancas; ejidos; a un costado de cuerpos de agua como arroyos, presas o canales; terrenos de cultivo y pozos. Además, el informe señala que se han localizado fosas clandestinas en parques infantiles, negocios como salones de fiesta y panaderías, así como en mercados y en escuelas.

Durante la presentación del informe, las investigadoras Horcasitas Martínez y Mariana Marchand Moreno del Programa de Derechos Humanos de la Ibero destacaron que el fenómeno de fosas clandestinas ”no responde a hechos aislados, si no a la omisión y negligencia sistemáticas”.

Subrayaron la necesidad de tener registros especializados y actualizados que permitan la trazabilidad de los restos una vez que son exhumados, pues actualmente “hay alrededor de 83 mil restos humanos sin identificar en los Servicios Médicos Forenses y Servicios Periciales”, lo cuál implica un nuevo proceso de búsqueda de personas una vez que los restos están en manos de las autoridades. 

Invitaron a revisar el informe Enterrar la verdad: Opacidad la calidad de la información sobre fosas en México, publicado el 14 de julio de este año, que documenta cómo las respuestas de las fiscalías locales en relación a fosas clandestinas disminuyeron con la desaparición del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI).
Eduardo Gabriel Ramírez Chaufón, quien busca a su hermano Ángel Gerardo Ramírez Chaufón, compartió su testimonio. “Este camino de buscar a Ángel me ha enseñado que encontrar no es fácil, es una lucha de todos los días con tus propios pensamientos”.

Contó que la búsqueda “es algo que te cambia la cabeza, ya que no puedes ver un cerro o un baldío sin pensar que ahí puede haber alguien esperando que lo saquen”. Reafirmó que “como hermano, tengo ese compromiso de no dejarlo ahí solito...seguir buscando es lo único que nos queda como hermanos. Yo sé que Ángel haría lo mismo por mí”.

Denise González Núñez, de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), hizo un recuento de lo que ha cambiado en el panorama de desaparición desde la primera edición del informe en 2015. Entonces, la cifra de desapariciones rondaba entre las 25 y 30 mil personas desaparecidas, había menos colectivos de búsqueda y no existía una Ley General en la materia.

Dijo que, hoy, a pesar de que existe esa ley, así como instituciones especializadas de búsqueda e investigación, “la cifra ha aumentado a 135 mil personas desaparecidas y el fenómeno de fosas clandestinas continúa sin respuestas adecuadas.”

Destacó que el esfuerzo de este informe, desde su primera edición, fue el primero que se hizo para construir un panorama de la inhumación clandestina y su relación con la desaparición y los derechos humanos y expresó su esperanza en que las autoridades hagan uso de las herramientas metodológicas para avanzar en la garantía del derecho a la verdad y el derecho a la justicia. 

Alumnas de la Normal Rural de Teteles denuncian criminalización y hostigamiento del gobierno de Puebla

STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Cecilia Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Laura Poy  / La Jornada / Ahora Noticias Mx 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix / Laboratorio MTX -1 / MIA 3.1 

Alumnas de la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán” de Teteles y sus abogados denunciaron un campaña de criminalización y hostigamiento por parte del gobierno de Puebla. 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencias / Por: Redacción / Foto: Laura Poy / Especial 

Ciudad de México. Alumnas de la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán” de Teteles, Puebla, denunciaron un clima de “hostigamiento y criminalización”, luego que algunos padres de familia denunciaran presuntas agresiones contra sus hijas en la llamada semana de inducción en ese plantel.

En conferencia de prensa, las estudiantes normalistas rurales rechazaron que “se aplique cualquier forma de violencia, maltrato o humillación a las aspirantes, y mucho menos que se les prive de su libertad. En todo momento, se fomenta su cuidado, así como la comunicación con sus padres”. 

Luego que este martes, la abogada de las normalistas, Miriam Estrada, y algunas estudiantes fueran agredidas en las inmediaciones de la normal, quienes también fueron asaltadas, responsabilizaron a las autoridades estatales y federales del clima de “hostigamiento y represión que enfrentamos, pues se ha montado una campaña con la que se busca criminalizarnos”.

Acompañadas de su abogado, Alejandro Martínez, quien también denunció actos de intimidación por parte de funcionarios del gobierno de Puebla, que encabeza Alejandro Armenta Mier, destacó que hay al menos 12 denuncias contra alumnas que integran el consejo estudiantil, de las cuales “no se ha notificado oficialmente, pero sabemos que personal del gobierno estatal promueve activamente entre los padres de familia de la normal rural de Teteles que se hagan denuncias contra las compañeras”, incluso, dijo se ha instalado una mesa de la Fiscalía General del Estado de Puebla, en la presidencia municipal de Teteles, ubicada a pocos  metros del acceso principal del plantel.

Las estudiantes también señalaron que el gobierno del estado abrió una nueva normal, a menos de 10 kilómetros de la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán”, con lo que “estamos seguras que lo que se busca es disminuir aún más la matrícula de nuestra institución, que actualmente atiende a sólo 350 alumnas”, lo anterior, explicaron, pese a que cada año se verían recibir a 140 nuevas alumnas, es decir, la normal podría atender a 560 estudiantes.

Señalamientos de Armenta Mier 

Martínez Martínez, recordó que desde 2021, se ha enfrentado un “clima de acoso que se ha ido agudizando, hasta que en enero pasado, el mismo gobernador Armenta Mier, señala públicamente a las estudiantes de la normal rural como parte de la delincuencia organizada, sin presentar prueba alguna”.

Por ello, llamaron a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo,  y a la secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, a que las agresiones contra la comunidad y el consejo estudiantil de la normal no queden impunes, y se promuevan mesas de trabajo para dirimir cualquier conflicto.

Las estudiantes insistieron en que en la normal rural “no se realizan novatas, como en las escuelas militares de Tamaulipas y otros estados, donde se golpea a los estudiantes. En el caso de nuestra institución se trata de una semana de inducción a los cinco ejes que guían al normalismo rural: ideológico, académico, deportivo, cultural y de trabajo en el campo, lo que no implica un maltrato o abuso”.

En tanto, representantes de organizaciones y colectivos sociales como  Rubén Sarabia, de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) “28 de Octubre”, y Pascual Bermudez, defensor del agua de la comunidad de Xoxtla, Puebla, reiteraron el llamado para que cese todo acto de “represión e intimidación” con las estudiantes y los movimientos sociales en la entidad, pues afirmaron que en el actual gobierno de Armenta Mier, “enfrentamos mucha represión y criminalización de la protesta social”. 

Alertan en Iztapalapa sobre presencia de droga sintética 'tusi' por riesgo a la salud

STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Cecilia Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Ángel Bolaños Sánchez  / La Jornada / Ahora Noticias Mx 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix / Laboratorio MTX - 1 / MIA 3.1 

En sesión del Consejo de Sustancias Sicoactivas de la alcaldía Iztapalapa se alertó sobre la presencia de una droga sintética denominada tusi que se comercializa comúnmente como un polvo de color y puede resultar riesgosa debido a que quien la consume desconoce las sustancias y concentraciones que contiene cada dosis, pero sobre todo cuando se mezcla con el consumo de alcohol.

La alcaldesa, Aleida Alavez Ruiz, refirió que al menos en una ocasión se reportó en la mesa de construcción de paz un decomiso de dicha droga.

Laura Dalel Pérez Sarmiento, responsable de desarrollo organizativo de la organización Instituto RIA, donde coordina el proyecto Checa tu Sustancia –servicio gratuito y confidencial de análisis de sustancias que busca reducir riesgos y daños y garantizar el derecho a la salud de personas que han decidido consumir sicoactivos– llamó a representantes de instancias locales y federales que participan en el consejo a poner atención sobre dicha mezcla al considerarla un reto en cuestión de salud y cuidado de los usuarios.

Al presentar un informe del programa de febrero de 2025 al mismo mes de este año, explicó que el tusi es “un coctel de sustancias que por lo general mezcla estimulantes y depresores”, donde la combinación más común es MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina, comúnmente conocida como éxtasis) con ketamina.

Explicó que los resultados de los análisis aplicados a la muestra permiten identificar las sustancias sicoactivas que contiene, pero no las cantidades, y los efectos de la droga varían según la mezcla y las proporciones, pero alertó que en casos extremos, sobre todo al combinarse con alcohol, puede ocasionar una sobreestimulación, ansiedad aguda y en casos extremos brotes sicóticos.

Refirió que Checa tu Sustancia opera en espacios comunitarios como fiestas y festivales y que recibió en el periodo de referencia 47 muestras de tusi de usuarios que las entregaron de manera voluntaria.

El 50 por ciento manifestó haber recibido la sustancia a domicilio, lo que hace difícil saber de dónde provienen, y advirtió que el hecho de que se adquiera con un “distribuidor de confianza” no garantiza que se va a adquirir el mismo producto.

Alavez agradeció a Instituto RIA el informe que, dijo, servirá para hacer una difusión más certera en las campañas de prevención sobre el uso de sustancias sicoactivas.

El consejo, en el que participan instancias como el Instituto para la Atención a la Salud Mental y las Adicciones, de la Secretaría de Salud capitalina y el programa Jóvenes Construyendo el Futuro de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del gobierno local, aprobó ayer dos acuerdos, continuar la capacitación a personal de la alcaldía Iztapalapa sobre prevención de consumos de sustancias y sumar a jóvenes usuarios al programa Los Jóvenes Unen al Barrio. 

«Soy periodista y mujer»: Menstruar y reportear en coberturas adversas

STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Alexa Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Arantza Diaz  / Meltem "Brisa Suave de Verano" Córdova S / Cimac Noticias / Ahora Noticias Mx / Ahora Radio Mx 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix 2026 / Por: Redacción 

Ciudad de México.- El periodismo no conoce de treguas y tampoco lo hace con mujeres periodistas en sus coberturas, quienes deben enfrentar en ocasiones algunos contextos adversos para una adecuada gestión menstrual y este tema, debería convertirse en parte de las agendas políticas para socializar lo que enfrentan para cumplir con el trabajo de sus redacciones. 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia Cimac / Foto: Cortesía 

Politizar la menstruación en el periodismo urge y así lo señalan las periodistas: Antonia Ramírez en la zona de La Montaña de Guerrero que se rebela a continuar manteniendo en silencio sus dolores menstruales; hasta el sur de México, con Itzel Huerta que coloca en el visor una realidad opuesta, donde el silencio es la única manera de sobrevivir al mundo de la nota roja.

Ser periodista y acudir a coberturas especiales en contextos de marginación, violencia o crimen organizado, implica un doble esfuerzo por conseguir la nota, especialmente, cuando el dolor menstrual se vuelve paralizante. 

Crestomatía: YouTube 

Sin importar el crisol por el que se mire, nombrar este trabajo periodístico y lo que hay detrás, va más allá de compartir vivencias consideradas íntimas, es una apuesta política por desmantelar el androcentrismo del periodismo porque ellas, viven este proceso sin ninguna red de apoyo laboral. 

Entre pantalones traspasados por la sangre menstrual, suéteres a la cintura, mallones térmicos y toallas dobles, las periodistas de distintas latitudes de México salen de sus casas para adentrarse a localidades rurales donde deberán cambiarse su toalla sanitaria al aire libre cada tanto tiempo y así no perder la nota, la entrevista o la declaración.

Las mujeres que ejercen un trabajo de periodistas en zonas recónditas del país van dotadas de toallas sanitarias y una botella de agua para su saneamiento, pero se enfrentan también a jornadas extensas y sin acceso al servicio sanitario.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en «Estadísticas a propósito de las personas ocupadas como periodistas y locutoras, 2020», en México hay 44 mil 364 personas dedicadas al periodismo, de este universo, el 28.6% son mujeres; la mayoría, tiene menos de 50 años. Es decir, que existen aproximadamente 12 mil 688 mujeres quienes enfrentan un proceso menstrual; muchas, se ven atravesadas por contextos adversos.

Antonia

Antonia Ramírez Marcelino, mujer nahua de Ocotequila, municipio de Copanatoyac, Guerrero. No sólo carga sobre sus hombros la responsabilidad de llevar la información a su comunidad, sino además, ha volcado su trabajo a escuchar y escribir sobre las necesidades de las mujeres; una línea editorial que estrecha los vínculos de confianza con otras. Las mujeres nahuas encuentran en Antonia un refugio y una ventana abierta para colocar en la agenda mediática la violencia, sus exigencias y omisiones municipales. 

En entrevista, Antonia sostiene que, si bien existe un temor latente por su trabajo, también sabe que es cuidada. El tejido social que ha construido es sólido y a su alrededor, las mujeres cuidan de ella, lo que la hace rememorar el himno feminista: «Si tocan a una, respondemos todas«.

De forma cotidiana, la periodista viaja a distintas comunidades en busca de nuevas historias y denuncias. Este hecho implica subir a las montañas de Guerrero y ahí, desempeñar un trabajo periodístico que puede tomar días; entre neblina, barrancas y peñas, Antonia permanece en estos espacios recogiendo información, donde muchas veces, no existen servicios de drenaje, luz, ni agua. 

¿Cómo sostener un proceso como la menstruación en este contexto adverso? Sin posibilidad de acceder a productos de higiene menstrual, ni agua para el saneamiento personal, nace el dilema para ponderar: Resistir la dismenorrea y el sangrado a cambio de cumplir con las obligaciones como periodista o bien, mover toda una agenda de trabajo, lo que aplazará por días las investigaciones. 

Antonia detalla que su sangrado menstrual es abundante y experimenta fuertes dolores abdominales, en sus rodillas y cadera, por tanto, cuando inicia su periodo y debe subir a la región de la Montaña es complicado, pero siempre tiene la certeza de que en las cabeceras municipales o Ayuntamientos podrá encontrar un baño, sin embargo, el panorama se ve complicado cuando debe prepararse para subir a localidades más recónditas donde no todas las personas cuentan con un baño en sus casas; aquí, ella busca espacios al aire libre donde, de forma presurosa, pueda cambiar su toalla sanitaria.

Esto se da usualmente en Metlatónoc o Cochoapa el Grande. Este último considerado por las Naciones Unidas como el municipio más pobre del país, donde según datos de la Secretaría de Economía (2020), al menos el 84.2% de las personas viven en situación de pobreza extrema; la población habla mixteco y el 53.3% de la comunidad está conformada por mujeres. 

En Cochoapa el Grande, según recoge el  Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), hasta 2020, la principal carencia en esta localidad es el acceso a servicios básicos, seguido de seguridad y vivienda. Al menos hasta 2020, 26 mil 300 personas señalaron la necesidad de servicios básicos; en un panorama atravesado por la pobreza extrema, el hambre y la vulnerabilidad, hablar de gestión menstrual y derecho a una menstruación digna está fuera de la conversación comunitaria. 

Y no porque las mujeres no lo padecen, sino porque la localidad, se sostiene en valores patriarcales, donde los voceros no reconocen las necesidades de sus pares. 

Entonces, sin acceso a servicios de saneamiento, ni a la posibilidad de costear productos de gestión menstrual, el trabajo de Antonia se ve comprometido. Desde el autocuidado, la periodista prefiere dilatar sus investigaciones y frenar el trabajo de campo los días en que su menstruación comienza, en caso de que sea extremadamente necesario, procura salir sólo dos días; se planea una logística a fin de eficientar los tiempos, donde se sale de madrugada para aprovechar el día y terminar el trabajo lo antes posible. 

Su testimonio esboza una realidad sobre el androcentrismo que escribe el periodismo: La agenda laboral de muchas mujeres periodistas está decidida con base en su periodo menstrual. 

«Cuando yo, por ejemplo, voy a Metlatónoc o Cochoapa, sí pienso: Ay no, lo voy a programar cuando no esté menstruando, hasta eso incide nuestra agenda. También uno de los retos es visibilizar a las mujeres y cuáles son sus necesidades (…) Imagínate, estamos menstruando y tenemos cólicos y luego vamos a una comunidad lejos, está lloviendo, te dan ganas de ir al baño y te quieres cambiar, los hombres nunca van a padecer esto»

Cuando llega el momento de viajar y permanecer hasta 3 días fuera de casa, Antonia refiere que siempre prepara sus toallas sanitarias, pero también, ropa extra. 

Esto último, es la estrategia más indispensable, pues siempre existe la posibilidad de que su sangre menstrual traspase su ropa, lo que apuntala a que la planeación de la periodista va más allá de acudir a una cobertura con una mochila liviana y su cámara.

Trasladarse implica prepararse de todos los escenarios posibles que podrían darse durante la menstruación; un trabajo incisivo de cuidados pasivos que demanda de una meticulosa guía. Toallas en distintos tamaños, medicamentos, múltiples pares de ropa interior, papel, pantalones y ropa abrigadora, pues en algunas regiones de La Montaña, el aire es gélido y agudiza el dolor menstrual de Antonia. 

“Cuando vas a un lugar donde hace mucho frío, te provoca más dolor y afecta tu productividad; afecta tu concentración en el trabajo, hay que llevar ropa de más porque todo el tiempo estás pensando: ¿Y si me mancho? Para mí son los dolores, sí, lo que no me deja trabajar es el dolor, me lastiman las rodillas y también la cadera, especialmente, los primeros tres días porque además, mi menstruación dura mucho, como 6 días”, dice Antonia. 

Pero las implicaciones no sólo están concentradas durante estos primeros días, sino que, desde una semana antes,se gesta su síndrome premenstrual, mismo que le produce incomodidades y aminora su desempeño laboral. En el caso particular de Antonia, son los dolores punzantes en sus senos y cambios abruptos en su estado de ánimo los que terminan mermando su trabajo como reportera, especialmente, cuando se trata de cubrir temas duros. 

¿Cómo te sientes haciendo tu trabajo sintiéndote así de vulnerable?: Me pongo extremadamente sensible; lloro mucho. Me suelto a llorar y sé que es mi ciclo haciendo que una se comporte de esa manera (…) Sí, se padece, a veces una está cubriendo o escuchando la historia de alguien y dan muchas ganas de llorar, pero me tengo que aguantar, porque yo sé que es mi trabajo: «No, delante del público no, no me puedo romper y ponerme a llorar, no puedo mostrar sentimiento», porque pues eres periodista, escuchas las historias y tratas de mantener ese perfil, no eres protagonista; no le vas a robar el foco a la víctima. 

Entre síntomas premenstruales y una menstruación de hasta seis días, se puede calcular que la periodista puede pasar hasta 15 días entre dolores, sangrado, cambios de ánimo y sensibilidad. Son días fluctuantes donde muchas veces, Antonia refiere despertar con un estado anímico decaído, sin embargo, las responsabilidades con su agenda y sobre todo, el compromiso que tiene con las comunidades no la hacen claudicar: “Mi otra yo siempre me dice que me tengo qué levantar, aún cuando los dolores son fuertes, me tomo unas pastillas y a continuar con el trabajo”.

En su búsqueda por encontrar nuevas alternativas para su gestión menstrual, Antonia dio con la copa menstrual; un instrumento que le permitiría pasar horas sintiéndose cómoda y sin derrames. O al menos, eso pensaba.

La copa menstrual, considerada por muchas, el mejor producto de gestión menstrual, puede resultar ineficiente cuando se pretende usarla en contextos adversos, en sumatoria con sangrados excesivos. Si bien para Antonia la copa fue salvavidas hace algunos años, ha dejado de ser la opción más cómoda; refiere que, en esta etapa de su vida, la copa le produce mucho dolor e irritación, esto sin mencionar, que sacarla del conducto vaginal y lavarla, es una tarea compleja cuando te encuentras en espacios sin acceso a baños, ni saneamiento. 

“En esas comunidades resultaba incómodo cambiar la copa, especialmente, porque necesitas agua para enjuagar [la copa] y lavarte las manos, mi flujo es tan abundante que mi copa menstrual, yo me la cambiaba hasta ocho veces al día”

Así, se vuelve a la usanza de las toallas sanitarias y se quiebra el paradigma de la industria menstrual que sostiene que los métodos son diversos; las toallas sanitarias se mantienen al frente como opción sostenible para gestionar los sangrados abundantes, aún, cuando ello implique incomodidad, derrames, rozaduras en muslos e incluso, infecciones vaginales. 

Antonia, quien recientemente se ha incorporado al proyecto radiofónico La Voz de la Montaña, del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, recuerda que nunca tuvo una educación menstrual durante su adolescencia y el único atisbo de información, se lo compartió su hermana mayor quien le refirió que un día, iba a sangrar.

Este pasaje en su vida quedó profundamente grabado y ahora, atravesada por las necesidades de las mujeres de La Montaña, el feminismo y la reapropiación de su cuerpo, la periodista apuesta por una revolución; una “pequeña tiranía” en donde nombra su menstruación, sus sentires y lo comparte con sus compañeros de trabajo. Lo que parecía desafiante, hoy, es un acto político: “Yo no me voy a quedar callada”, dice Antonia.

“Los periodistas ni saben de esto porque no lo decimos, por eso no hay que quedarse calladas. Hay que hablar de nuestra menstruación y de lo que nos duele para que también vayan sabiendo lo que nos pasa. Yo creo que, como nunca lo hablamos, entonces, no podemos decirle al compañero [por ejemplo] que necesitamos una toalla, siempre estamos esperando que llegue una mujer periodista para decirle y no, esto no tiene que ser así por eso yo estoy tratando de cambiarlo”.

Armada con su grabadora y movida por las causas más justas, el periodismo de Antonia abre las brechas en La Montaña de Guerrero, donde su visión rebelde y feminista la ha convertido en una de los personajes más incómodos para los líderes de las comunidades; su habilidad para cuestionar la realidad e identificar la exclusión de las mujeres en la toma de decisiones, la orillan a siempre preguntar: ¿Y las mujeres en dónde están? Un trabajo que, dice la reportera, produce el rostro desencajado de los voceros de las comunidades, “es siempre ponerlos en jaque”. 

 “Los pones a pensar, los incómodas. Cuando vienen campesinos con sus exigencias, pues los voceros son hombres y cuando terminan de hablar, yo pregunto:  «Oigan, vienen muchas mujeres, quiero entrevistar a una mujery me responden “Es que ellas casi no hablan”, siempre decidiendo por nosotras, por eso más las busco y lo mismo con la fotografía. Cuando hacen plantones por días ahí están las mujeres cuidando, haciendo comida y encargándose de varias cosas, pero en las negociaciones, ellas no están y ahí estoy para buscar sus testimonios, pero si no les dices, ni las toman en cuenta. No reconocen sus necesidades que son muchas, pero la principal, es que las mujeres de la Montaña accedan a la educación, que tengan una carrera y decidan cómo quieren vivir”

Del otro lado del mapa, a más de 17 horas de esta revolución que abandera Antonia en Guerrero, se encuentra su par, la reportera chiapaneca Itzel Huerta, una de las únicas 2 mujeres que cubren la nota dura en la localidad de Comitán de Domínguez, en la barra fronteriza con Guatemala. 

Itzel y Mariana

Itzel Hurtado nunca buscó el periodismo; el periodismo la encontró y halló en el poder de la palabra, el sustento para sacar adelante a su hijo, derribar inseguridades y saberse capaz de ser una de las periodistas más poderosas de Comitán de Domínguez -o de las Flores-. 

En entrevista, narra todo lo que implicó su búsqueda por encontrar su camino en el periodismo, y cómo, la felicitación de su maestro en la preparatoria sería catapulta suficiente para saber que dentro de ella, existía la posibilidad de que el periodismo era su territorio. Reportera autodidacta con más de una década de trayectoria, Itzel reporteó por primera vez un incendio; su narración fue tan buena que se llevó las primeras planas -y palmas- en Comitán y desde entonces, el apellido «Hurtado» está en la primera fila de la noticia. 

Pero en una localidad donde hay aproximadamente 60 periodistas y las mujeres no representan ni el 10%, hacerse camino implica hacerlo a punta de codazos. Hay que ganarse un lugar y desafiar las normas de un periodismo tradicional manejado en su totalidad por hombres. 

En una localidad atravesada por los conflictos sociales, las organizaciones campesinas e indígenas, así como el arribo violento del crimen organizado, son los reporteros los únicos responsables de estar en cobertura, mientras que las pocas mujeres periodistas son dejadas en oficina y lideran la nota rosa de cultura, sociedad y espectáculo. 

Itzel Huerta, junto a otra mujer, son las únicas 2 periodistas en todo Comitán que están en calle cubriendo la nota roja y dura; entre gases lacrimógenos, patrullas. protestas, balaceras, amenazas, golpes y apedreadas, Huerta resiste. 

La perspectiva de las mujeres y el feminismo han llegado como un chispazo a la vida de la periodista, llevándola a denunciar casos de violencia obstétrica, un hecho que la llevó a recibir amenazas; las medidas cautelares, dice, se dan cuando policías van a buscarla a las 2:00 de la tarde y, después, a las 8:00 de la noche para preguntarle: ¿Está usted viva?

Itzel también ha sido apedreada con resorteras y encapsulada por elementos de seguridad, pero no hay arrepentimiento de su trabajo; el periodismo, dice, le ha permitido avanzar, le dio techo y comida para sacar adelante a su hijo como madre autónoma. Eso sí, las jornadas pueden llegar a ser extenuantes y en promedio, puede pasar hasta 12 horas fuera de casa. 

La pasión por su trabajo la empujan a mantener este ritmo acelerado, pero hay una semana donde Itzel levanta las manos en señal de rendición: Cuando tiene su menstruación. 

Itzel, una mujer de 43 años, ha experimentado cambios en su menstruación; ha dejado de ser regular como hasta hace unos años y ahora, los sangrados se han vuelto violentos, dolorosos e imprevistos. 

«Cuando estás en campo no hay dónde cambiarte, dónde dejar discretamente tu toalla o lavarte porque tienes esta sensación de que hueles, la menstruación me debilita, me da extremadamente mucho sueño y me duele la cabeza, con el sol y la lluvia  pues me duele más (…) empiezas a ver a todas las personas como tus enemigos y te dan ganas de mandar a la fregada todo esto, quiero sacar bandera blanca y decir: Ya, ya estuvo, hasta aquí llegué»

Itzel es una mujer grande y un problema constante durante su menstruación, eran las rozaduras en los muslos y glúteos a causa del plástico que contienen las toallas sanitarias; son pequeñas y no lograban blindarla de los sangrados: «Esa es la lata que tengo, ¿por qué se empeñan en hacer toallas tan pequeñas«, dice la reportera. 

¿La solución?: Calzones menstruales o pañales. 

Los sangrados de Itzel llegan sin aviso, ni síntomas previos y esto, ha mermado seriamente su trabajo; es cargar con la vergüenza de ensuciarse, de estar sola en un grupo de hombres reporteros de nota roja y de aprender a gestionar todo sola, sin posibilidad de pedir apoyo. 

La reportera rememora aquella ocasión donde viajó a la Frontera Comalapa, límite de la Sierra Madre. Un municipio de apenas 80 mil habitantes donde al menos el 50% de la población vive en situación de pobreza moderada según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

Entre rancherías de ganadería y agricultura, Itzel Huerta se encontraba trabajando; usaba un pantalón de mezclilla y su suéter. Hasta que se le preguntó: ¿Estás en tus días? La reportera respondió que no; no era momento de su menstruación y tampoco presentaba síntomas que apuntaran a estos días en su ciclo. 

«Me dijo que estaba batídisima y yo sólo pensé: No puede ser, no puede ser, ¿cómo le hago para cambiarme?, ¿y en dónde? Estaba en una comunidad donde no hay baños, sólo letrinas o baños exteriores»

Itzel se cubrió y sucintamente, preguntó en el lugar más cercano si le daban posibilidad de entrar a lavar su pantalón. Ahí, entre letrinas, la reportera se despojó de los jeans y de su ropa interior; lavó todo y dejando el pantalón húmedo volvió a ponérselo a fin de que no se notara que sólo estaba húmedo en ciertas partes. 

«Sólo me quedó ponerme así, la toalla a raíz [sin calzoncillos] y con mi pantalón húmedo, húmedo. Todavía me puse un suéter encima. Toda la gente se me quedaba viendo y mis compañeros me decían, ¿pues qué te pasó? Y yo les respondía: Nada, me mojé, me cayó encima agua ¨[…] sentía mucha pena, pero aún así, me tenía que regresar hasta las 8:00 de la noche y era apenas mediodía» 

Este pasaje en la vida de Itzel lleva a cuestionar: ¿Qué sucede con las redes que tejemos con los compañeros periodistas?, ¿por qué la periodista enfrentó este proceso en soledad?

Y la respuesta se esboza con el propio androcentrismo de la profesión; en un espacio donde la mujer reportera es vista como un agente extraño, los periodistas de nota dura mantienen las armas arriba de poner a prueba todo el tiempo; «No les importa, si estás o no [menstruando], no te ven como a una mujer, ¿quieres ser respetada? Aguántala»

En el 90% de las veces, Itzel sale a coberturas únicamente con hombres y aunque el dolor menstrual pueda ser incapacitante, no existe este puente de comunicación para explicarles que se siente mal, que se ha manchado o que no puede seguir el ritmo por sus dolores de cabeza. 

«Eres su compañero, si quieres ser respetada tienes que trabajar a su par, si hay que comer tacos en la calle, ellos te quieren ahí, si hay que sentarse en el piso, pues te sientas ahí con ellos, si hay que montarse a un carro para irte a una ranchería, pues esperan que te trepes como ellos»

¿Y entonces en quién te recargas cuando te sientes mal y estás en cobertura?: Pues sola, aprendes a gestionar tu dolor. 

En el periodismo se maneja una estructura muy arcaica sobre el sesgo en las fuentes; la nota roja y dura implica estos valores de compadrazgo patriarcal y visiones de virilidad. Un techo que aún se mantiene estéril y que a las mujeres les cuesta trabajo penetrar; adaptarte a estas reglas no es una opción, sino una obligación si deseas ejercer la fuente. 

Y esto no quiere decir que los compañeros sean crueles, repara Itzel, pero el trato siempre es parejo y de la reportera, siempre se espera que haga las labores que tiene qué hacer, con o sin dismenorrea. 

«Me toca andar luego en los comandos militares con ellos, te dan la mano y te vas ahí [con los otros reporteros] y si estás menstruando pues vas sola en esos momentos, ni modo, te tocó la rifa del tigre ese día y hay que aguantarla”

En esta misma entidad, labora Mariana Morales, una reportera con 12 años de experiencia quien ha vivido la experiencia dolorosa de ver a Chiapas caer de forma paulatina en el nido del narcotráfico. Cuando empezó, dice, todo se trataba de conflictos sociales, la lucha de los pueblos contra los proyectos mineros y el movimiento de las comunidades indígenas, pero desde 2021, la agenda en Chiapas se ha vuelto extremadamente violenta. 

Con la lucha del territorio en la frontera sur, los negocios del narcotráfico comenzaron a extenderse por toda la entidad y en medio, como corresponsal de Reforma, Mariana se mantiene vivaz para perseguir la nota. 

“Yo siempre he trabajado en medio de disputas, por eso, yo digo que estoy cubriendo una guerra aquí en Chiapas”

Al igual que Itzel Huerta, Mariana ha sido víctima de amenazas por funcionarios públicos enfrentando campañas de desprestigio en su contra y una ola de violencia digital que le produjo sentimientos de incertidumbre. 

Oscilando entre Tuxtla, Tapachula y San Cristobal de las Casas, Mariana ha identificado que su estado anímico tiene una repercusión directa con su ciclo menstrual; cuando está expuesta a situaciones de peligro, amenaza y violencia, su periodo se vuelve doloroso y abundante. 

Mariana experimenta dolores en sus articulaciones, en vientre, inapetencia e incomodidad en su cadera. La perspectiva medular es cómo las agendas atravesadas por la violencia pueden tener repercusiones, no sólo en la salud mental de las periodistas, sino también, en su proceso menstrual. 

Cuando el sangrado está próximo a llegar, la reportera medita la situación y mueve sus temas a fin de garantizar una menstruación sin dolores incapacitantes. Las coberturas que son complejas, son puestas para otro momento y los temas de eos temas se “acolchan” en aras de que el cuerpo no experimente emociones que evoquen la ansiedad y/o estrés. 

Esta es la autodefensa de Mariana: Cuidarse y procurar su salud mental días antes de su regla

“Hago ejercicio, me acuesto y trato de tomar té, sé que los temas que me ponen tensa hacen que la regla me llegue con dolor, por eso trato de buscar estos espacios para que no venga tan ruda, [intento] que mi contexto de violencia no se junte [con la menstruación] porque sí, hay una conexión entre una historia difícil y mi regla”

La periodista recuerda cuando estuvo fuera del país por medio año y se mantuvo lejos del periodismo; en esos meses, conectó consigo misma, su cuerpo se sentía cómodo y la menstruación se volvió un proceso sin dolor. Sin embargo, cuando volvió a trabajar a Chiapas, los síntomas volvieron; los cólicos incapacitantes así como la sensación de cuerpo cortado. Desde este momento para Mariana, fue evidente que el ritmo de vida le agudiza el sangrado y narrar temas de violencia, tiene repercusiones serias en su desempeño, en el cuerpo, en su estado de ánimo y afecta su ciclo menstrual.

Mariana no tiene complicaciones con pedir un descanso en el trabajo cuando lo necesita, sin embargo, se hila la forma en que las periodistas de campo desarrollan estrategias de sobrevivencia; estrategias que les permitan afianzar su desempeño, cumplir con sus obligaciones y a la par, ser periodista con menstruación habitual. 

Menos casos de feminicidio, más preguntas: ¿cómo se registran las muertes violentas de mujeres en México?

STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Alexa Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Georgina Monroy Vásquez / Meltem "Brisa Suave de Verano" Córdova S / Cimac Noticias / Ahora Noticias Mx / Ahora Radio Mx 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix / MIA 3.1 

Foto: César Martínez / a estadística oficial reporta una disminución de 10.7% en los feminicidios durante el primer semestre de 2026, pero persisten dudas sobre los criterios de clasificación.

El SESNSP reportó 315 víctimas de feminicidio entre enero y junio de 2026. Sin embargo, en el mismo periodo contabilizó 772 mujeres víctimas de homicidio doloso y 1,494 de homicidio culposo.

Crestomatía: Imagen Radio / Imagen Multicast 

El feminicidio disminuyó 10.7 por ciento durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con el balance presentado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Pero detrás de la reducción de este delito permanece una pregunta: ¿Cuántas muertes violentas de mujeres están siendo investigadas y registradas bajo otras figuras penales?

El Informe de violencia contra las mujeres, con corte al 30 de junio de 2026, contabilizó 315 víctimas mujeres de feminicidio entre enero y junio. La cifra forma parte del reporte mensual de incidencia delictiva elaborado con información de las fiscalías y procuradurías de las 32 entidades federativas.

El dato adquiere otra dimensión al revisar el apartado dedicado a los delitos contra la vida y la integridad corporal. En el mismo periodo fueron registradas 772 mujeres víctimas de homicidio doloso y 1,494 víctimas mujeres de homicidio culposo.

Esto no significa que esas muertes deban considerarse automáticamente como feminicidio. El homicidio culposo, por ejemplo, contempla muertes sin intención y puede incluir accidentes. Sin embargo, la diferencia entre las categorías sí permite observar que el feminicidio representa sólo una parte de las muertes de mujeres registradas por el sistema de procuración de justicia.

El propio SESNSP reconoce que puede haber reclasificaciones 

El punto más relevante para analizar la estadística está en las propias advertencias metodológicas del Secretariado.

El organismo explica que una investigación penal comienza con la apertura de una carpeta por un determinado tipo de delito, pero que conforme avanza la investigación los hechos pueden ser reclasificados en un delito distinto. Estas modificaciones son reportadas posteriormente por las fiscalías al Centro Nacional de Información y pueden provocar que las cifras de delitos y víctimas cambien respecto de reportes anteriores. 

Más aún: el SESNSP aclara que las autoridades ministeriales tienen la obligación de utilizar el protocolo de investigación en materia de feminicidio cuando investigan muertes dolosas de mujeres, pero el uso del protocolo no obliga a que el caso sea registrado estadísticamente desde el inicio como feminicidio. 

En otras palabras, investigar una muerte violenta de una mujer bajo un protocolo de feminicidio y registrarla estadísticamente como feminicidio son dos procesos que el propio Secretariado distingue.

Esta precisión es central para leer la caída de 10.7 por ciento reportada para el primer semestre. 

Una comparación que debe hacerse con cautela

El análisis también enfrenta un problema metodológico adicional. A partir de enero de 2026, el SESNSP implementó una nueva metodología para el registro y clasificación de delitos y víctimas.

El organismo señala que esta metodología permite desagregar el sexo y los rangos de edad de las víctimas para todos los delitos, además de incorporar nuevos delitos relacionados con violencia contra las mujeres. Para los años anteriores a 2026 se mantiene la información reportada mediante el instrumento CNSP/38/15.

Por ello, comparar mecánicamente una cifra de 2026 con una de 2025 puede ocultar diferencias en la manera en que las fiscalías reportan y clasifican los casos.

Pero sí permite plantear una pregunta que difícilmente puede ignorarse: si una muerte violenta de una mujer puede registrarse inicialmente como homicidio y posteriormente cambiar de clasificación, ¿la disminución del feminicidio refleja necesariamente una disminución de la violencia feminicida?

“Es muy aventurado decir que disminuyeron los feminicidios”: Luz Estrada

Para María de la Luz Estrada Mendoza, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), afirmar que los feminicidios disminuyeron a partir de las cifras oficiales resulta, por ahora, una conclusión que debe tomarse con cautela. 

No es que disminuyan, eso es muy relativo plantearlo, señaló, al explicar que persisten diferencias en los criterios con los que las autoridades determinan cuándo una muerte violenta de una mujer debe incorporarse al registro de feminicidio. 

Estrada cuestionó que no existan criterios suficientemente claros y homologados sobre el momento en que una investigación debe registrarse como feminicidio. En algunos casos, explicó, las autoridades pueden esperar a que exista una vinculación a proceso o incluso una sentencia para modificar la clasificación del delito.

Esta situación, dijo, puede provocar que casos que desde el inicio cuentan con elementos para ser investigados como feminicidio sean registrados bajo otras categorías.

La coordinadora del OCNF puso como ejemplo algunos casos ocurridos en la Ciudad de México que inicialmente fueron registrados como accidentes, pese a que existían elementos para que fueran investigados bajo una perspectiva de feminicidio. Otros casos, explicó, comienzan como homicidio y es durante el desarrollo de la investigación cuando se plantea la posibilidad de que sean atraídos por una fiscalía especializada. 

Realmente es muy, muy aventurado decir que disminuyeron los feminicidios, sostuvo. 

La discusión cobra relevancia mientras avanza el debate sobre una eventual Ley de Feminicidio, pues, de acuerdo con Estrada, uno de los pendientes es establecer criterios homologados que permitan que las muertes violentas de mujeres sean investigadas desde el inicio con parámetros claros y con perspectiva de género.

Para la coordinadora del OCNF, generar esos criterios homologados de investigación es precisamente una de las tareas que deben continuar en el debate legislativo y en las fiscalías, de manera que la clasificación inicial de un caso no dependa de criterios distintos entre las autoridades territoriales.

Así, la cifra de 315 feminicidios registrados entre enero y junio de 2026 debe leerse con cautela: más que cerrar la discusión sobre una eventual disminución de la violencia feminicida, abre la pregunta sobre cómo se están clasificando las muertes violentas de mujeres desde que se inicia una investigación. 

Ambulantes piden "piso parejo" en el Centro Histórico

STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Alexa Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Josefina Quintero M / Meltem "Brisa Suave de Verano" Córdova S / La Jornada / Ahora Noticias Mx / Ahora Radio Mx 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix 2026 / Laboratorio MTX-1/ MIA 3.1 

Comerciantes que durante décadas han trabajado en la Alameda Central exigieron a las autoridades frenar el trato desigual que, denunciaron, permite a otras organizaciones ocupar y extenderse en la zona, mientras a ellos se les impide vender. En protesta, bloquearon el Eje Central y la avenida Juárez e instalaron sus puestos sobre la vialidad. 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencias / Foto María Luisa Severiano 

Comerciantes que durante décadas han trabajado en la Alameda Central exigieron a las autoridades frenar el trato desigual que, denunciaron, permite a organizaciones afines a Morena ocupar y extenderse en el primer cuadro de la ciudad, mientras a ellos se les impide vender y trabajar.

En protesta por lo que calificaron un reordenamiento sin justicia ni equidad, boquearon el Eje Central en su cruce con avenida Juárez, e instalaron sus puestos sobre la vialidad para exigir que se apliquen las mismas reglas para todos.

Desde muy temprano, las secretarías de Gobierno y de Seguridad Ciudadana realizaron un fuerte despliegue para impedirles colocar sus puestos en la explanada y pasillos frente al Palacio de Bellas Artes; sin embargo, pese a los conflictos viales y de movilidad el cierre se mantuvo todo el día.

Algunos vendedores dijeron que desde el 3 de agosto la Secretaría de Gobierno informó a sus líderes que sólo permitiría que cada grupo de vendedores podía tener a siete de sus agremiados, para reducir a 77 puestos los más de 600 ambulantes que, según las estimaciones, se colocan en la Alameda.

Sin embargo, el acuerdo nada más lo hicieron con tres organizaciones identificadas con la diputada federal María Rosete y no con todos los representantes, principalmente de los grupos de mujeres mazahuas que ayer protestaron.

Los comerciantes reconocieron que el comercio está desbordado y quienes ganaron terreno son las agrupaciones feministas, denominadas mercarditas, que fueron creciendo y a los que “se incorporaron muchas vendedoras del Metro”.

Precisaron que no quieren privilegios, sólo que las autoridades dejen de favorecer a unos mientras castigan a otros y que se respete su derecho al trabajo.

A pesar de que no había comerciantes, la Alameda fue invadida por un gran número de policías que cercaron el perímetro para impedir que los vendedores ocuparan la vía pública o impidieran el paso de los visitantes. 

Basura, negocio de más de 50 mil millones de pesos al año en México

STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Alexa Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Julio Gutiérrez / Meltem "Brisa Suave de Verano" Córdova S / La Jornada / Ahora Noticias Mx / Ahora Radio Mx 

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix / Por: Redacción 

Nadie piensa en la basura después de tirarla, sale de casa, alguien la recoge y prácticamente desaparece.

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix 2026 / Laboratorio MTX-1 / MIA 3.1 

Detrás de esa simple acción está una actividad que mueve más de 50 mil millones de pesos anuales en México, emplea a miles de personas, pero también lleva a un cuestionamiento ¿qué hacer con cientos de toneladas de residuos que nadie quiere tener cerca pero que todos producen a diario? 

El basurero de Chilpancingo, Guerrero (que se incendió durante semanas en junio pasado), está al tope de su capacidad y se ha convertido en un foco de infección por el tratamiento inadecuado de los desechos. Foto Óscar Alvarado

José Eugenio Canche Rodríguez, habitante de Yucatán, fue más allá de darle su bolsa a un trabajador de limpieza y descubrió que el Basurero Municipal de la localidad de Kanasín opera de manera irregular, al mismo tiempo de representar un riesgo ambiental, principalmente para los acuíferos.

El 21 de julio presentó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y ante las autoridades ambientales en contra de Saneamiento SANA, la empresa concesionaria que opera el basurero.

Denunció que el sitio no cuenta con los sistemas de impermeabilización necesarios para un relleno sanitario; que los lixiviados –los líquidos que salen de los residuos—se van a una laguna, que los desechos quedan expuestos al aire libre y que la empresa tiene planes de expandirse.

SANA afirmó a La Jornada que: el sitio cumple con las normas ambientales y que la Profepa levantó su clausura en mayo de 2026 después de comprobar que el sistema para recoger y manejar los líquidos que genera la basura funcionaba correctamente. Dice que cuenta con sistemas para controlar los gases que produce la descomposición de los residuos y que puede aumentar su capacidad sin ocupar nuevas áreas. 

Kanasín es especialmente delicado porque está cerca del Anillo de Cenotes, una zona donde el agua de lluvia se filtra con facilidad hacia el subsuelo. Si los líquidos contaminantes de la basura llegan al suelo, pueden alcanzar el agua subterránea con mayor facilidad.

El ciclo de la basura, o como se le conoce técnicamente, de los residuos sólidos urbanos, no termina cuando se entierra. Es una industria que genera alrededor de 3 mil millones de dólares anuales (más de 51 mil millones de pesos) en nuestro país, estima Ricardo Medina Calvario, presidente del Colegio de Biólogos de México.

De acuerdo con los últimos censos económicos del Inegi, el sector dedicado al manejo de residuos y servicios de remediación cuenta con mil 339 unidades económicas y emplea a más de 27 mil personas.

Julio Valdivieso Rosado, experto en gestión de residuos, calidad de agua, normatividad ambiental y desarrollo urbano sostenible, describe este mundo de una forma peculiar: es todo un negocio.

Y Mauricio Ceballos González, que tiene su carrito y recolecta todo los días en la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México lo confirma: “claro que lo es, por eso mis compañeros y yo trabajamos aquí. Por este trabajo tengo casa y carro”.

¿Cómo se mueve el negocio?

Sacar la basura a cualquier hora del día como lo hacen millones de mexicanos todos los días apenas es el incio del ciclo del negocio.

El primer eslabón, precisa Julio Valdivieso, son las empresas o trabajadores que se encargan de recoger los residuos. En el caso de las compañías privadas, cobran por el servicio y, además, pueden obtener ingresos por los materiales que recuperan de lo recolectado, como cartón, papel, PET, vidrio y madera.

Lo que ya no puede aprovecharse llega a un sitio de disposición final, conocido comúnmente como basurero. Ahí comienza otra parte del negocio: los operadores cobran a los municipios por recibir los residuos y darles un destino, pues mantener estos lugares requiere maquinaria, personal, equipo y terrenos.

“Es un negocio redondo porque la materia prima no cuesta”, detalla Valdivieso Rosado.

Crece todos los días

Para que ese negocio funcione no basta con recibir los residuos. Un sitio de disposición final requiere infraestructura y controles para evitar que la basura genere otros problemas.

Un relleno sanitario, explica Valdivieso Rosado, es una excavación que debe contar con una protección para impedir que los líquidos generados por los residuos lleguen al suelo y contaminen los acuíferos. Además, la basura debe cubrirse diariamente con tierra que cumpla ciertos estándares.

Mantener un sitio en esas condiciones requiere recursos, apunta; según el volumen de residuos que maneje, puede representar gastos de entre 50 mil y 100 mil pesos diarios, debido a la necesidad de contar con maquinaria, personal, equipo, electricidad, sistemas para controlar lixiviados y supervisión.

El volumen de residuos que genera México todos los días no es un tema menor. De acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el país genera alrededor de 139 mil toneladas de residuos sólidos urbanos todos los días.

De ese total, sólo una pequeña parte recibe algún tipo de tratamiento, mientras que la mayoría termina en sitios de disposición final. En México existen más de 2 mil sitios registrados para depositar residuos, pero sólo 52 son considerados rellenos sanitarios, es decir, espacios que cumplen con las características técnicas para operar bajo una regulación ambiental.

¿Cuánto cuesta no hacer bien las cosas?

El manejo de los residuos no sólo representa una actividad económica. Cuando los sitios no cuentan con la infraestructura o los controles necesarios, las consecuencias pueden trasladarse al ambiente y a la población.

Ricardo Medina Calvario, presidente del Colegio de Biólogos de México, precisa que uno de los principales problemas es que varios sitios que reciben residuos no operan bajo las condiciones técnicas que exige la normatividad ambiental.

Explica que un relleno requiere sistemas de impermeabilización, manejo de lixiviados y controles para evitar que los contaminantes lleguen al suelo, al agua y al aire. Sin embargo, precisa que en México persisten deficiencias en la operación, vigilancia e infraestructura de estos espacios.

“Muchos rellenos sanitarios no funcionan al 100 por ciento”, advierte.

Y el problema va más allá: los líquidos que generan los residuos pueden filtrarse al suelo y al agua que utilizan plantas y animales, y esos contaminantes pueden regresar a las personas mediante los alimentos que llegan a su mesa.

“Es verdad, nadie quiere tener un relleno sanitario junto a su casa, pero tampoco quiere tener basura en su casa”, y es por eso que esto se vuelve un auténtico negocio, precisa Medina Calvario.

¿Y después?

El precio de no dar un buen mantenimiento a la basura puede ser mucho mayor, pues según el Inegi, la degradación ambiental asociada a los residuos sólidos urbanos generó costos por 124 mil 438 millones de pesos en 2024 –último dato disponible—.

Al mismo tiempo, mantener en condiciones adecuadas los sitios de disposición final requiere inversiones permanentes.

Si se toma como referencia el cálculo de Valdivieso Rosado, quien estima un costo mínimo de 50 mil pesos diarios para operar correctamente un sitio de este tipo, el mantenimiento anual de los alrededor de 2 mil 200 sitios existentes en el país representarían cerca de 40 mil millones de pesos.

José Eugenio Canche Rodríguez presentó la denuncia, la empresa respondió, los números existen, pero al final, quienes trabajan en la industria piensan diferente.

“Nosotros vamos y venimos a los rellenos, comemos ahí, pasamos días y noches, encontramos cosas, las llevamos a casa, nos enfermamos, nos recuperamos, pero al final, es lo que nos da de comer”, abunda Mauricio Ceballos González.