STAFF TeleDiario Ahora Mx / Por: Meltem "Miel y Tiempo" Córdova S / Por: Redacción / Matrix Digital Mx / Informa: Ximena Arellano / Ahora Radio Mx / Ahora Noticias Mx
Foto: Imagen Ilustrativa / Agencia de Noticias Matrix 2026
Un gobierno de Marcelo Ebrard a partir de diciembre de 2018 habría sido una versión más tecnocrática, pragmática e internacionalista de la izquierda mexicana, con énfasis en resultados medibles, derechos humanos progresistas, sostenibilidad ambiental e infraestructura, manteniendo la continuidad de programas sociales pero con un estilo menos confrontacional y personalista que el de Andrés Manuel López Obrador.Ebrard llegó a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México (2006-2012) con un perfil de gestor: reducción del crimen, expansión del Metrobús y Ecobici, construcción de hospitales, programa Prepa Sí (becas que bajaron la deserción escolar y subieron promedios), ampliación de pensiones a adultos mayores y avance en libertades (despenalización del aborto). Su gobierno nacional habría intentado escalar ese modelo: políticas basadas en evidencia, cooperación internacional y menos polarización retórica. Problemas urgentes que enfrentaría (contexto 2018) México llegaba con alta violencia, corrupción percibida, desigualdad, un sistema de salud fragmentado y el caso Ayotzinapa aún sin resolución plena. Ebrard habría priorizado:
- Caso Ayotzinapa: Como canciller real (2018-2023) impulsó cooperación internacional y mecanismos con la CIDH. Como presidente habría acelerado una Comisión de la Verdad con respaldo externo, acceso a archivos militares y seguimiento judicial más transparente, evitando el desgaste de la “verdad histórica” anterior. El enfoque habría sido institucional y diplomático más que puramente político.
- Jóvenes: Expansión nacional de esquemas tipo Prepa Sí (becas condicionadas a permanencia y rendimiento), más espacios de recreación, prevención de adicciones y programas de primer empleo/vinculación tecnológica. Su discurso posterior insiste en ampliar la clase media vía educación y oportunidades, no solo transferencias.
- Sistema de Salud: Construcción y equipamiento de hospitales (como hizo en Tláhuac, Iztapalapa y Ajusco Medio), fortalecimiento de especialidades públicas y avance hacia cobertura más universal. Habría enfrentado el mismo reto estructural de fragmentación (IMSS, ISSSTE, SSA) pero con mayor énfasis en inversión física y gestión profesional que en austeridad extrema. Durante la pandemia real recibió reconocimientos por esfuerzos de salvamento de vidas; como presidente el manejo habría sido más técnico y menos ideológico.
- Educación: Continuidad y ampliación de becas, reducción de deserción, mejora de infraestructura y calidad (promedios y permanencia). Menos confrontación con el magisterio tradicional y más énfasis en resultados y acceso equitativo.
- Preparación para el Mundial 2026: México ya era coanfitrión (con EE.UU. y Canadá). Ebrard habría iniciado más temprano la fase de infraestructura (estadios, conectividad, seguridad, turismo), aprovechando su perfil internacional. En la realidad participó en reuniones con la FIFA; como presidente el impulso habría sido más proactivo y menos sujeto a recortes presupuestales de austeridad republicana. Vería el evento como oportunidad económica y de imagen país.

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